“Soy la cima…”

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“Soy la cima de las cosas logradas y cierro las cosas por cumplir.

Mis pies tocan la cima de las cimas de la escalera,

en cada peldaño racimos de siglos y mayores racimos entre los peldaños,

todos los de abajo los he recorrido debidamente, y sigo ascendiendo y ascendiendo”

Walt Whitman

Cosmos

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«A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa»

«Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de las ciencias y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología»

«El cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que alguna vez será. Nuestras más ligeras contemplaciones del cosmos nos hacen estremecer: sentimos como una suerte de cosquilleo nos llena los nervios, una voz muda, una ligera sensación… como si de un recuerdo lejano se tratase o como si cayéramos desde una gran altura. Sabemos que nos aproximamos al más grande de los misterios»

Carl Sagan

 

La mirada

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“Yo alzaba ansioso al cielo la mirada,
adonde son más tardas las estrellas,
como la rueda más cercana al eje”

Divina Comedia

Dante Alighieri

Y el cielo contemplaba…

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“Y el cielo contemplaba la osamenta soberbia”

“Yo he visto algunas veces, en el foro de un escenario trivial Que inflamaba la orquesta sonora,
Un hada encender en un cielo infernal”

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

Muros

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Así llegamos a los hondos fosos
que ciñen esa tierra sin consuelo;
de hierro aquellos muros parecían.

Divina Comedia

Dante Alighieri

 

Ascensor

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Harry salió del dormitorio, cruzó la sala y salió del apartamento. Le llegó el ascensor y pulsó el botón de llamada. La puerta se abrió; entró. El ascensor empezó a bajar. A su lado, de pie, había una mujer oriental, pequeñita. Tenía el cabello negro. Falda negra, blusa blanca, leotardos, pies menudos, zapatos de tacón alto. Era de tez oscura, y sólo llevaba un toque de lápiz de labios. Aquel cuerpo tan pequeño tenía un trasero sorprendente, de lo más atractivo. Sus ojos eran color castaño, muy profundos. Y parecían cansados. Harry alzó la mano y apretó el STOP. Cuando avanzaba hacia ella, la mujer gritó. Le dio un par de sopapos en la cara, fuertes, sacó el pañuelo y se lo embutió en la boca. La sujetó con un brazo por la cintura y,
mientras le arañaba la cara, le subió la falda con la mano libre. Le gustó lo que vio.

Charles Bukowski

Torre

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“A poco de volver allí mi rostro,
muchas torres muy altas creí ver;
y yo: «Maestro, di, ¿qué muro es éste?”

La Divina Comedia

Dante Alighieri