“Oda a la bicicleta”

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“Oda a la bicicleta           
 Iba  por el camino  crepitante: 
 el sol se desgranaba  como maíz ardiendo 
 y era  la tierra  calurosa  un infinito círculo  
con cielo arriba  azul, deshabitado. 
Pasaron  junto a mí  las bicicletas, 
 los únicos  insectos  de aquel  minuto seco del verano,
  sigilosas,  veloces,  transparentes:  me parecieron 
 sólo movimientos del aire. 
Obreros y muchachas  a las fábricas
  iban  entregando  los ojos  al verano,  
las cabezas al cielo,  sentados  en los  élitros  
de las vertiginosas  bicicletas  que silbaban 
 cruzando  puentes, rosales, zarza  y mediodía 
Pensé en la tarde cuando los muchachos 
 se laven,  canten, coman, levanten  una copa  de vino  en honor  del amor  y de la vida, 
 y a la puerta  esperando  la bicicleta  inmóvil  
porque  sólo  de movimiento fue su alma  
y allí caída  no es  insecto transparente  que recorre  el verano, 
 sino  esqueleto  frío  que sólo  recupera  un cuerpo errante
  con la urgencia  y la luz,  es decir,  con  la  resurrección  de cada día”
“Oda a la bicicleta”
Pablo Neruda