Viejo árbol

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“Las más ricas ciudades, los más amplios paisajes, Jamás contenían el atractivo misterioso
De aquellos que el azar forma con las nubes.
¡Y siempre el deseo nos tornaba inquietos!

El gozo acrecienta del deseo la fuerza.
¡Deseo, viejo árbol, al cual el placer sirviéndole de abono, Entretanto acrecienta y endurece tu corteza,
Tus ramas quieren ver el sol de más cerca!”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Musas

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“Que el rumor hasta mí llega vagamente,

Es una de esas antiguas lamentaciones, Musas de los pobres auverneses,
Que antes en las horas ociosas
Tanto nos deleitaban con frecuencia.

Y, su esperanza destruida,
La pobre se marchó tristemente; Y yo pensé de inmediato
En el amigo a quien amo tanto,

Que me decía, paseándonos,
Que para él era un placer
Que semejante serenata
Llegara en un prolongado y monótono holgar”

Las Flores del Mal

Baudelaire

El tiempo

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“El mundo, monótono y pequeño, en el presente, Ayer, mañana, siempre, nos hace ver nuestra imagen; Un oasis de horror en un desierto de tedio!

¿Es menester partir? ¿Quedarse? Si te puedes quedar, quédate; Parte, si es menester.

Uno corre, el otro se oculta
Para engañar ese enemigo vigilante y funesto,
¡El Tiempo! El pertenece, a los corredores sin respiro”

Las Flores del Mal

Baudelaire

La mañana

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“Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío”

Las Flores del Mal

Baudelaire

Bosque al que ningún sendero señalaba…

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“Neso no había aún vuelto al otro lado,
cuando entramos nosotros por un bosque
al que ningún sendero señalaba.

No era verde su fronda, sino oscura;
ni sus ramas derechas, mas torcidas;
sin frutas, mas con púas venenosas.

Tan tupidos, tan ásperos matojos
no conocen las fieras que aborrecen
entre Corneto y Cécina los campos.

Hacen allí su nido las arpías, que de Estrófane echaron al Troyano
con triste anuncio de futuras cuitas.

Alas muy grandes, cuello y rostro humanos
y garras tienen, y el vientre con plumas;
en árboles tan raros se lamentan”

Divina Comedia

Dante Alighieri

“Remordimiento póstumo”

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REMORDIMIENTO POSTUMO

Cuando tú duermas, mi bella tenebrosa,
En el fondo de un mausoleo construido en mármol negro, Y cuando no tengas por alcoba y morada
Más que una bóveda lluviosa y una fosa vacía;

Cuando la piedra, oprimiendo tu pecho miedosa
Y tus caderas que atemperaba un deleitoso abandono, Impida a tu corazón latir y querer,
Y a tus pies correr su carrera aventurera,

La tumba, confidente de mi ensueño infinito
(Porque la tumba siempre interpretará al poeta),
Durante esas interminables noches de las que el sueño está proscripto,

Te dirá: “¿De qué te sirve, cortesana imperfecta,
No haber conocido lo que lloran los muertos?”
—Y el gusano roerá tu piel como un remordimiento.

Las Flores del Mal

Charles Baudelaire

El verde prado

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“Y nos miramos uno a otro y contemplamos el verde prado, sobre el cual empezaba a correr el fresco atardecer, y lloramos juntos. – Entonces, sin embargo, me fue la vida más querida que lo que nunca me lo ha sido toda mi sabiduría.”

Así habló Zaratustra.

Nietzsche